
Capitulo 1 La calle del Fénix No 777
La comunidad de Dumblendore era un lugar agradable para vivir, familias de magos pacíficos habitaban felices por sus limpias calles, era agradable escuchar a los jóvenes magos y niños que se divertían por sus estrechas avenidas ahora que se encontraban en un periodo de vacaciones. Algunos jugaban con el agua de una pequeña fuente ya que el verano había sido demasiado ardiente ese año, la madres de estos en ocasiones sacaban sus ollas y calderos para cocinar al intemperie, o servían frescas frutas para mitigar el calor que hacia. Todo parecía indicar que seria unas vacaciones tranquilas en el lugar. En especial la calle del Fénix en la casa No. 777, donde una pequeña lechuza de tono gris plata entraba ululando por la ventana del ático, una pequeña mano servia para que el ave aterrizara sobre esta. El animal estiro la pata para que le fuera desatado el mensaje tan importante que había protegido durante un largo trayecto, en recompensa recibió una frutilla seca, se esponjo feliz y fue posada en la perchera que estaba junto a un abanico que encantado se batía suavemente para refrescar el ático que servia como habitación, este no era muy grande, pero entraba mucha luz, había algunos decorados en tono verde con motivo de la casa de Slytherin del colegio Hogwarts, que contrastaban con los tonos amarillos y rojos que siempre había tenido. Algunas esferas estaban en la ventana junto con un móvil de las Arpías de Holliday, la cama se encontraba en el extremo, siendo el mueble que mas llamaba la atención por estar colgada con lazos del techo suspendido en el aire, lejos de la ventana, ya que a su dueña le atemorizaban los truenos, un pequeño tocador donde arreglarse, una alfombra azul en el piso, un silloncito donde algunos muñecos de la infancia reposaban y un escritorio de estudio como únicos muebles importantes. Al parecer a la dueña de la alcoba le gustaba dibujar y hacer extraños arreglos para decorar esta, como era verano, era tiempo de cambiar las cortinas y los motivos de arreglos como solía hacer cada cambio de estación, o por lo menos ahora que se encontraba en casa.
Lily Potter, enfundada en unos pantalones cortos y una camiseta de algodón se tiraba en su cama para leer los dos mensajes que Cenizas su lechuza le había logrado conseguir.-
-hiciste un excelente trabajo- dijo aventando otra fruta seca que atrapo con el pico la lechuza, que después de engullirlo se tapo su cabeza con el ala y comenzó a dormitar, habiendo hecho esto, Lily se dedico a desenrollar los mensajes.
El primero era de su primo o más bien recién adquirido primo William Evans, o Willo como ella le llamaba, hijo del primo de su padre, el gran Harry Potter, había sido fantástico que sus predicciones resultaran ciertas y que ellos estuvieran emparentados. Ya que Willo era el único hijo de Dudley Evans antes Dursley.
Prometieron que se verían en algún momento de las vacaciones y para suerte de ellos coincidía con el Mundial de quidditch y como sede seria Irlanda, era todo un hecho que se verían antes de ir al colegio.
- El otro mensaje era de Scorpius Malfoy, el hijo de Draco, el antiguo rival de Harry, cuando acudían al colegio de adolecentes. Ahora que Lily Luna Potter, también acudía al colegio Hogwarts y sorprendentemente en su primer año fue asignada a la casa Slytherin, después de un duro comienzo, Scorpius la había aceptado como amiga y ahora aunque la nota solo tuviera dos o tres palabras, por lo menos contestaba sus extensas cartas que ella le mandaba.
En esta solo decía:
Aun no lo se.
Me tiene muy ocupado…
Lily suspiro y reviso el pequeño pergamino para ver si había algo mas escrito pero nada ni siquiera la preciosa firma del chico.
Una pequeña explosión se escucho en la primera planta de la casa, indicando que alguien había llegado, podría ser William ya que James y su padre habían ido desde temprano a casa del tío Dudley para recogerlo, lo extraño es que aun no habían regresado desde entonces. Lily por orden de su mama se había quedado para acomodar y arreglar su cuarto y equipaje, ya que no lo había hecho desde que regresara de la escuela.
Corrió a la primera planta para recibir al recién llegado, llevándose la decepción de encontrarse a su hermano Albus el segundo hijo de Harry y Ginny, de un mal talante.
El cabello de Albus había crecido bastante pareciendo una selva enredada, ya que por todas formas que se le quisiera acomodar, el cabello era indomable, igual que el del padre. Sus ojos verdes brillaron al encontrarse con los de color chocolate de su pequeña hermana y bufando subió las escaleras aventando un paquete al principio de ellas…
-¡No olvides tu traje de gala!- esta vez fue Ginny que cerrado la puerta entraba con pequeñas bolsas y otras enormes que la seguían, con un agite de varita y un aplauso de Kreacher el viejo elfo, todas comenzaron a acomodarse por si mismas.- ¡Me escuchaste Severus!- volvió a insistir, a lo que el joven como tromba bajo las escaleras, agarro el paquete de mal modo arrebatándosela al elfo quien ya la había tomado del suelo y subió azotando la puerta de su cuarto.





