
4 LA MESA INVADIDA
Ginny se encontraba envuelta en una bata de suave satín tinto, entretenida dedicandose a observar hacia afuera de la ventana de su habitación. En ese momento se respiraba un hambiente tranquilo y armonioso, después de la tormenta nocturna que azoto con furia la comunidad De Dumblendore daba una sensacion de bienestar y la tranquilidad, la luz daba tonalidades verdes y las gotas adornaban como cristales la vegetación del lugar , al tener contacto con la luz, ese efecto le recordo mucho a el brillo en los ojos de su esposo, el espectáculo en conjunto era realmente hermoso. Miro afuera a la entrada de su hogar y vio como Kreacher salía ahuyentando a los pichones con escoba en mano, solo a los que se atrevían aterrizar en su entrada. El elfo solo dejaba que fueran los cuervos los que vinieran a comer por las mañanas, aunque a Ginny no le gustaran mucho esos animales, era algo que tenia ciertamente entretenido al viejo elfo, así que Ginny no comentaba nada y a veces se ponía a ayudarlo también, le gustaba darle esos momentos de felicidad a su ayudante en la casa, el solo recordar la cara que Kreacher ponía al ver a su ama, salir armada con una escoba de limpieza en mano, era suficiente pago para ese insignificante acto.
Se quedo mirando el paisaje que desde su ventana se ofrecía… el sonido de un gemido la saco de sus ensoñaciones y volteo a ver hacia su cama. Ahí se encontraba otra persona, pero no había despertado, Harry solo hacia ese ruido al acomodarse, dejando su posición boca arriba como si abrazara a alguien, para extenderse boca abajo sobre toda la cama como una berdolaga y se descobijaba mostrando esos horribles boxers aguados color rojo con snitchs doradas que le había regalado James el día del padre, a veces su hijo tenia cierto humorcito… que supuso, compartía con el padre y el tío, porque Ron y Harry quedaron fascinados con la prenda al recibirla. Decían que no había nada mejor que la ventilación… en los lugares encerrados.
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